Álbum especial:

Ayuela y Marruecos:

semejanzas sorprendentes. 

 

En la Semana Santa del 2006 tuvimos la oportunidad de visitar el norte de Marruecos. Muchas veces durante la semana que allí estuvimos me acordé de Ayuela. Y es que los infinidad de detalles me hicieron pensar en ella, en la Ayuela de hace 30 años, aquella que conocí de niño.

En la medina de Tetuán. Con más de 700 años de antigüedad es patrimonio de la humanidad. Nuestro guía nos lleva por sus más de 7 kilómetros de calles intrincadas repletas de puestos con mercancías insospechadas. En la foto se aprecia cordelería tradicional y las entrañables tablas de lavar, muy parecidas a las que se usan aún en Ayuela (mi madre aún usa una de ellas).
Trabajos con fibras vegetales (entre ellos las esterillas que usan para arrodillarse en cada una de las 5 oraciones que realizan al día orando en dirección a la Meca). También los sacos con cal viva empelados en blanquear las paredes. Amén de capazos y variados objetos de la vida diaria...
Capazos muy similares a los realizados en Ayuela de manera tradicional. Sombreros de paja, tan nuestros... 
Unas cuantas ideas para el taller de escriños. Al igual que en las ferias medievales en las que participamos, aquí se elaboran muchas veces en la propia tienda o en la misma calle, en el suelo...
Nás ideas, más formas, para el taller... usan estos recipientes para exponer mercancía, almacenar panes, hortalizas en el mercado, etc... sorprende el peso que pueden aguantar...
Nuevos objetos que pueden servir de modelos: fibras, mimbres y caña para los más variados usos.
Reconocéis el tipo de puertas... y, sobre todo, las baldosas del piso... ¡son las mismas que hay en la cocina de mi madre! En la mayoría de las ciudades del norte: Tánger, Chaouen, Tetuán... al pasear por las viejas medinas te sorprenden los mismos pavimentos que se usaban en Ayuela: tierra en ocasiones para las calles, baldosas idénticas a las nuestras (¿eran exportadas desde España?), el mismo sistema de soporte de los techos...
Aunque la foto es de un viaje anterior en el tiempo (hace 20 años) y, en esta ocasión, está tomada en el sur de Marruecos, nos muestra un belloo ejemplo de la arquitectura de barro y da idea de lo que se puede hacer con el humilde adobe... El palacio, íntegramente construído con adobe y maderos (como las casas de Ayuela) lleva en pie muchos siglos
Y este es otro ejemplo más. Todo el sur de Marruecos (de la cordillera del Atlas para abajo) ha usado el barro como elemento constructivo principal.
Por muchos lugares se pueden ver edificaciones y palacios de barro. He aquí uno más. En estos escenarios se han rodado películas famosas como "La Joya del Nilo".
El lavadero de la ciudad de Chaouen. Se sigue lavando la ropa en estos lavaderos públicos tal como se hacía en Ayuela desde hace siglos (y hoy en día aún). En sus alrededores, las aguas de un riachuelo impetuoso mueve las ruedas de varios molinos como en la Ayuela de antaño.
¿No guarda un cierto parecido con el lavadero del pueblo?
En Tánger, en le corazón de la Medina, sobre el mercado cubierto, están los artesanos los telares: hilaturas de lana, confección de mantas, chilabas, etc... He aquí algunos de los instrumentos que usan. Recuerdan los que almacena mi madre en su "pequeños museo particular". En este caso la rueda de bicicleta ha sustituído con ventaja algunos artefactos ancestrales.
Y así se maneja el curioso instrumento.
Los viejos telares que aún funcionan. Quizás más rústicos pero hermanos al fin de estos, los que algunas familias tenían para confeccionar mantas y telas. La lana y el lino, eran las fibras de los ayuelenses.
Los artesanos en plena faena (curiosamente aquí sólo los hombres realizan esta labor).
La industria de la lana. Los curtidos de pieles de oveja en el barrio de los curtidores de la medina de Tetuan. ¿Quién no ha visto una piel de oveja en el pueblo?, ¿quién no guarda una zamarra de pastor...?
Un buen cepillado para dar lustre a la lana.
El pesado trabajo del raspado. Para un buen curtido hay que raspar con fuerza y quitar la parte interior de la piel. Este trabajador corpulento aplica todo el peso de su cuerpo en la dura tarea de raspar una piel para dejarla suave y flexible.
El gremio de los curtidores trabaja en duras condiciones: olores muy desagradables, pozas con ácidos curtientes para la piel en las que se introducen hasta la cadera... duros esfuerzos para el raspado y traslado de las pieles empapadas... Pese al exotismo, tan buscado por los turistas, es un trabajo del que huye la mayoría...
No podía faltar el más tradicional y popular medio de transporte rural en Marruecos: el burro. Vimos miles de ellos... lástima que sólo tenga una fotografía desde el coche (un taxi, aprovechado a tope -como siempre hacen allí- 7 personas adultas allí metidos: como para hacer buenas fotos...).
Y muchas más cosas que no pude retratar me recordaron la Ayuela de nuestros padres. Marruecos es un país que nos traslada a la España de 30 años atrás... Un maravilloso viaje en el tiempo que, estoy seguro, emocionaría a nuestros mayores.

Jesús Marcial Grande Gutiérrez
8-14 de agosto de 2006

 

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