DESCRIPCIÓN DEL
ITINERARIO
Salimos de Ayuela por la carretera que se dirige a Tabanera de Valdavia
. Cruzamos el puente sobre el río Avión y
tomamos poco después un camino a la derecha que nos llevará, en un corto paseo, hasta el
Molino de Anastasio
. En sus alrededores podemos encontrar una pequeña fuente y abundante
sombra.
El camino retorna a la carretera por la que, sin encontrar apenas tráfico,
seguiremos durante medio kilómetro. Dejamos la carretera por la primera pista que aparece
a la izquierda e iniciamos la subida que en 10 minutos nos dejará en el páramo. Podemos
observar el tipo de vegetación que predomina en estos valles y laderas: enebros, brezos,
jara o estepas, roble melojo (algunos con un porte fuera de lo común), gayubares,
etc
.
Según vamos ascendiendo podemos divisar a nuestra derecha las principales cumbres de la
montaña palentina (Montañas de Cervera, Peña Redonda, Curavacas, Espigüete, Sierra del
Brezo...). Unos cien metros después de terminar la subida llegamos a un cruce que tomamos
a la izquierda, dejando de frente el antiguo sendero que llevaba desde Ayuela a la Ermita
de Rabanillo, y que hoy está invadido por tierras de labor. En el primer desvío que
encontramos giramos a la derecha y seguimos de frente durante 1 km. rodeados de campos de
cereal
. La Ermita aparece a la izquierda
distinguiéndose perfectamente los altos cedros de su patio
. La
pista que seguimos parece que soslaya la Ermita, pero una pista transversal nos llevará
en 200 m. a la campa de La Ermita de Nuestra Señora de Rabanillo (altitud 1.035
m.).
Esta zona recreativa presenta en sus laderas un bosque de roble melojo donde es
de agradecer la presencia de mesas rústicas, sombras y agua. Por desgracia su
conservación deja mucho que desear. Situados en la parte posterior de la Ermita vemos el
valle que conduce al pueblo de Valderrábano, al que divisamos más al fondo. Hacia él
nos dirigimos bajando por la ladera hasta un pequeño estanque en el que podemos
refrescarnos, y si no somos muy exigentes con el espacio, bañarnos
. A la izquierda del estanque nos introducimos
en el valle siguiendo el pequeño regato del Arroyo Madre. Podemos seguir cualquiera de
los dos caminos paralelos que se ven o también podemos ir campo a través. Este trayecto
atravesará choperas y zonas de pastos donde seguramente encontraremos algún rebaño de
ovejas. También abundan los espinos (también llamados majuelos) y enebros. Los enebros,
en estos valles valdavieses, gozan de una salud sobresaliente. Por ello, a pesar de ser
especie protegida, se consienten ciertas prácticas (como su quema en la hoguera de la
víspera de S. Esteban). Además del pastoreo, la apicultura se ha introducido con acierto
en este valle. Nuestro próximo objetivo, la presa de Valderrábano
, nos sorprenderá gratamente. Es la mayor masa de agua de los
contornos. Con las debidas precauciones se puede disfrutar de un baño tranquilo y un
descanso reparador. Para seguir nuestra ruta tomamos el sendero que va por la ladera
izquierda. Los prados desaparecen transformados en campos de labor. Cuando estamos a tiro
de piedra de Valderrábano nos encontramos con una pista que cruza. La tomamos a la
izquierda y, sin desviarnos, llegamos al Valle de Ayuela después de un breve repecho. En
el descenso hasta el pueblo nos encontramos con una de las zonas vegetales más
interesantes de la ruta
. En apenas
doscientos metros, aprovechando la cara norte y la humedad del caude del río Avión,
aparece una densidad vegetal que resulta prácticamente impenetrable. La variedad
arbustiva es tal, que es lo más parecido a una jungla que hay por aquí: variedades de
roble, edrinos, salgueras (mimbreras), avellanos
,
enebros, fresnos
, chopos, sauces, tilos silvestres, espinos...
Acabado este instructivo descenso llegamos a un nuevo cruce. El camino de la
derecha atraviesa el río por el puente Gatuñal y llega a Ayuela atravesando la vega y
campos de labor. El de la izquierda sigue la ladera de la Majadilla y llega al pueblo por
el puente que hemos atravesado al inicio de nuestra ruta. Cualquiera de los dos nos sirve
para terminar en la plaza de Ayuela bebiendo agua fresca en su generoso en cualquiera de
sus generosos caños. 
(Colabora: Miguel Angel Grande Gutiérrez)
