"LA PASION"
Ayuela, 1924

Al describir la Semana Santa en Ayuela, no puede silenciarse el dramatismo de la Pasión representada en el año 1924, que hizo afluir a esta pequeña localidad a más de 4.000 forasteros de diversos puntos de la provincia. La representación del drama congregó en la era de la Iglesia a 4.000 personas venidas de la Valdavia, la Vega, La Montaña, Tierra de Campos... sin contar con los medios de locomoción de que ahora disfrutamos. La afluencia de los millares de asistentes fue debida a la justa fama de religiosidad, fervor y devoción que caracterizó nuestra Semana Santa.

Tengo a la vista los "papeles" de los distintos actores del drama, que si no es una escogida pieza literaria, sí de hondo sentido religioso-popular. He leído la sentencia con todos los cargos que pronunció contra Jesús de Nazaret quien hacía el papel de Pilatos, y no mucho tiempo ha, oí declamar al propio protagonista la oración del Arcángel, poniendo tal énfasis y sinceridad en su expresión que enternecía a los oyentes.

(Faustiniano Gutiérrez para El Diario Palentino. 2 de abril de 1969).

 

 

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

DRAMA

(Autor: Baudilio Campos)

    (NOTA: Los textos en azul son adicciones opcionales.)

Habla el arcángel

ARCÁNGEL Con los ojos de la fe contemplo caminando por tus calles a un joven hermosísimo cuyos ojos son como los de blanquísimas palomas sobre corrientes cristalinas; cuyos brazos, manos y pies son de marfil bruñido o finísimo nácar torneado; cuyo cabellos es de oro cobrizo, de inestimable precio; cuyas palabras son más armoniosas que el eco del viento y el rumor de las palmeras... Y lo contemplo agobiado por el enorme peso de un leño ignominioso. Su frente espaciosa y bella, como un trozo de cielo sin nubes, está atravesada por una corona de juncos marinos erizados de punzantes espinas. De su santísima cabeza, inundada de sudor y lágrimas, chorrearán abundantes regueros de sangre que con el polvo y salivas hacen hacen de aquel rostro, antes tan venerable y hermoso, un conjunto informe y repugnante a la vista. Sus labios purísimos, como el capullo de una rosa, no se desplegarán sino para pedir perdón por aquellos que bárbaramente lo estaban maltratando... Hecho, en fin, un varón de dolor. Cayendo a cada paso bajo la pesadumbre de aquel madero afrentoso. Sin fuerzas. Escupido y lleno de llagas, hasta el extremo de no tener nada sano desde la planta de los pies hasta el vértice de la cabeza... Traspasará la puerta Judiciaria, después el torrente Cedrón y llegará a la cumbre del Monte de las Calaveras, donde está preparada el ara para el sacrificio.

 

Representación de la Magdalena

JESÚS ¿Por qué lloras, Magdalena?

MAGDALENA Mi Jesús, pues eres el Sol de Justicia, sabes la causa de mis lágrimas y, con las muestras de tu piedad, serás testigo de mi amor. Si tu Padre te ama tanto, Jesús mío, que ha puesto en ti todas las cosas y te concede lo que pidas... ¿Qué me podrás negar Tú a mí?. Soy un alma pecadora y por el pecado tuve enfermedad. Hace tanto tiempo que te estuve buscando que, con la soga de mis culpas y pecados que me arrastra, no podré entrar en el Reino de los Cielos.

JESÚS Queda salvar tu alma, que mi Padre Celestial también ampara a las pecadoras, a las que lloran sus culpas y pecados y verdaderamente se arrepienten de ellos. Magdalena: deja tus galas, aborrece el mundo, dedícate a la oración y anda siguiendo mis pasos hasta el Reino de los Cielos. ¡Vete en paz, Magdalena! que tus pecados ya están perdonados.

 

Preludio de la Pascua

SAN JUAN ¿Dónde quieres, Señor, que te preparemos lo necesario para celebrar la Pascua?

JESÚS Id a la ciudad a casa de cierta persona que encontraréis con un cántaro de agua y decidle: "Mi maestro ha dicho: su tiempo se acerca, en tu casa quiere celebrar la Pascua con sus discípulos"

(San Juan marcha y dice esto a la persona referida)

 

Celebración de la Pascua

(Los discípulos con Jesús en Jerusalén. Están en casa de la persona anterior, sentados ya a la mesa.)

JESÚS Sabéis que después de dos días se celebrará la Pascua y el Hijo del Hombre será entregado a los judíos para ser crucificado... (La Magdalena derrama el ungüento sobre los pies de Jesús).

 

JUDAS ¿A qué viene este desperdicio?, ¿No se podía haber vendido a muy grande precio y dárselo a los pobres?

JESÚS ¿Por qué molestáis a esta mujer? Lo que acaba de hacer conmigo es una buena obra. Porque siempre tendréis a los pobres con vosotros. A Mí, no siempre me tendréis pues al derramar ella este ungüento sobre mi cuerpo me ha ungido para ser enterrado. De cierto os digo que por donde quiera que fuere predicado mi Evangelio por todo el mundo, se cantará también en alabanza lo que acaba de hacer esta mujer conmigo.

 

 

Partición del cordero.

 

JESÚS Es preciso, hijos míos, que vaya a la muerte y que vaya voluntariamente porque mi espontáneo sacrificio poblará a el cielo y la tierra de justos. Me separo de vosotros por amor y la última palabra que os dirijo es que "Os améis los unos a los otros con amor auténticamente fraternal": que sienta junto al mío las palpitaciones de vuestro corazón. Dejad, hijos míos, que voluntariamente camine a la muerte para redimir a los hombres. Mas no quiero separarme de vosotros sin daros antes mi bendición. (Les bendice). ¡Hijos míos, que mi bendición os de fuerza en las tribulaciones y sostenga vuestra fe cuando llegue para vosotros la hora del combate!

JESÚS Ved, ¡Oh, almas! este Cordero. Lo veis desollado. Lo veis descoyuntado. Lo veis asado, muerto, consumido. Pues haceos cuenta de que me veis a mí. Mañana me veré yo desollado con más de cinco mil azotes. Mañana me veré yo clavado en una cruz, asadas, consumidas todas mis entrañas con una sed cruelísima sin más remedio que hiel y vinagre que la impiedad humana me hará beber. Mañana me tengo que ver en un total desamparo de mi Padre, de mi madre y de todas las criaturas. Mañana me veré yo en el Monte Calvario muerto con violencia de tormentos inauditos. He aquí la causa de mi turbación: la vista y presencia de mis tormentos y de mi muerte. (Bendice el pan). Tomad y comed: este es mi cuerpo. (Bendice el cáliz). Bebed de ésta todos, porque ésta es mi sangre del Nuevo Testamento que será derramada por vosotros y por muchos para la remisión de los pecados. Y os digo que no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día en que le beberé nuevo en el Reino de los Cielos.

JESÚS ¡Padre mío! Si este cáliz no puede pasar sin que yo le beba: hágase tu voluntad. (bebe)

 

Lavatorio

(El Maestro se prepara para realizar una faena de humildad: lavar los pies a sus discípulos. Toma una toalla y una jofaina o palangana con agua y se pone a los pies de Pedro. Este queda asombrado y dice:...)

PEDRO ¿Tú, Señor, me lavas a mí los pies?

JESÚS Lo que yo hago contigo, tú no lo entiendes ahora; más después lo entenderás.

PEDRO ¡No me lavarás los pies jamás!

JESÚS Si no te lavare los pies, no tendrás parte conmigo.

PEDRO ¡Ah, señor! No sólo mis pies, sino las manos y la cabeza.

JESÚS El que está lavado no ha menester lavar sino los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis. Aunque no todos...

(Después de lavar los pies a los discípulos)

JESÚS ¿Entendéis lo que yo he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis Señor y Maestro y decís bien, porque lo soy. Pues, si yo siendo vuestro Señor y Maestro, os he lavado los pies; vosotros debéis también lavaros los pies unos a otros, porque ejemplo os he dado para que, así como yo lo he hecho con vosotros, así quiero que lo hagáis vosotros también.

(Pausa y con solemnidad)

De cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar...

PEDRO ¿Soy yo acaso, Señor?

JESÚS El que mete conmigo la mano en el plato, ese es el que me ha de vender.

JUDAS ¿Soy yo, por ventura, maestro?

JESÚS Tú lo has dicho.

JUDAS ¡Ya que me has conocido la voluntad, no quiero nada tuyo! (Tira el plato y se marcha)

JESÚS A la verdad el Hijo del hombre se va como está escrito de él, pero ¡hay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre será entregado!, ¡Mejor le fuera a ese tal no haber nacido!. Todos vosotros padeceréis escándalo en mí esta noche porque escrito está: "Heriré al pastor y se descarriarán las ovejas del ganado, más después de que hubiere resucitado, iré delante de vosotros a Galilea".

PEDRO ¡Aunque todos se escandalicen en ti, yo nunca me escandalizaré!

JESÚS De verdad te digo, Pedro, que esta noche antes de que el gallo cante dos veces, me negarás tres.

PEDRO ¡Aún cuando me fuere necesario morir contigo, no te negaré!

JESÚS (Jesús sigue diciendo dirigiéndose a los demás) !Que vuestro corazón no se turbe absolutamente: creéis en Dios, creed en mí también! Muchos aposentos hay en la casa de mi Padre. Voy a preparar el lugar para vosotros. Y yo volveré y os llevaré conmigo a fin de que estéis donde yo estoy: sabéis el lugar donde voy y conocéis el camino.

TOMÁS Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo conoceremos el camino?

JESÚS Yo soy el camino, la verdad y la vida. Ninguno llega al Padre sino por mí. Si me hubieseis conocido a mí hubierais conocido también a mi padre. Si me amáis pues a mí, guardad mis mandamientos y todo lo que pidiereis en mi nombre yo lo haré a fin de que el Padre sea glorificado en el hijo. Yo rogaré a mi Padre y Él os dará otro Consolador a fin de que permanezca en vosotros para siempre. Este es el espíritu de verdad que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce, más vosotros lo conoceréis porque estará con vosotros. No os dejaré huérfanos. Vendré a vosotros y, dentro de poco, el mundo no me verá ya pero vosotros me veréis. En aquel día conoceréis que estoy en mi padre y vosotros estáis en mí, y yo en vosotros. Yo soy la verdadera viña y mi Padre es el viñador. El cortará todas las ramas que no dan fruto y podará las que lo dan a fin de que produzcan más. Y así como el sarmiento de la cepa no puede dar fruto por sí mismo si no está unido a la cepa, lo mismo sucede con vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la cepa y vosotros los sarmientos. El que permanezca en mí y yo en él dará gran fruto, pero sin mí no podéis nada. Perseverad en mi amor: amaos unos a otros como yo os he amado. Seréis mis amigos si hacéis todo lo que yo os mando. Si el mundo os aborrece sabed que me ha aborrecido a mí antes que a vosotros. Acordaos de lo que os he dicho: el siervo no es mayor que su señor: si me han perseguido a mí también os perseguirán a vosotros. Si yo no hubiera hecho con ellos cosas que ningún otro hombre ha hecho no serían absolutamente culpables pero ahora no tienen excusa por su pecado: han visto estas cosas y las han aborrecido y a mí y a mi Padre. Cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad que yo os enviaré de parte de mi Padre y que procede de Él, dará testimonio de mí y vosotros también daréis testimonio porque estáis conmigo desde el principio. Se acerca el tiempo en que os arrojarán de las sinagogas y en que cualquier persona que os quite la vida pensará ser agradable a Dios. Y obrarán de este modo porque no me han conocido a mí ni a mi Padre.

Ahora que os he dicho todo esto, vuestro corazón está lleno de tristeza. Al menos, os he dicho la verdad. Os es ventajoso el que yo me vaya, porque si no me voy, el consolador no vendrá a vosotros; pero si os dejo yo os lo enviaré.

Todavía tengo muchas cosas que deciros pero no podríais entenderlas ahora. Cuando descienda el Espíritu de Verdad, os manifestará la inteligencia de toda verdad.

Llega la hora, y ha llegado ya, en que os dispersaréis y me abandonaréis. Más yo no estaré solo porque mi Padre está conmigo.

Os he hablado así a fin de que tengáis la paz en mí. Tendréis grandes tribulaciones en el mundo pero ¡tened ánimo: yo he vencido al mundo!.

 

Oración de Jesús al Padre

(Apartado un tanto de sus discípulos, dirige a su Padre la siguiente oración...)

JESÚS ¡Padre mío, ha llegado la hora. Glorifica a tu hijo a fin de que comunique la vida eterna a todos aquellos a quienes Tú la has dado. Te he glorificado sobre la tierra. He acabado la obra que me encomendaste. He manifestado tu nombre a los hombres que Tú me has dado: han guardado tu palabra y han sabido que todo lo que he recibido viene de Ti. Padre Santo consérvales por tu nombre a fin de que sean una cosa como nosotros. He guardado los que Tú me has dado y ninguno se me ha perdido sino Judas, el hijo de perdición, para que se cumpliese la escritura. Yo les traje Tu palabra y el mundo les aborreció porque no son del mundo, así como yo. Yo no te ruego que les quites del mundo sino que les preserves del mal. Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Yo no ruego por ellos solamente, sino también por aquellos que deben creer en mi palabra. Padre mío: yo deseo que donde yo estoy estén también conmigo los que Tú me has dado a fin de que contemplen la Gloria que tú me has concedido, porque me has amado antes de la creación del mundo. ¡Padre justo, el mundo no te ha conocido! Pero yo te he conocido y estos han sabido que Tú me enviaste. Yo les hice conocer tu nombre a fin de que el amor con que me amaste esté con ellos y yo en ellos y que sean una misma cosa como somos nosotros.

 

Oración del huerto

(Jesús se dirige luego a sus discípulos y les dice...)

JESÚS Quedaos aquí en tanto que yo voy y hago oración. (Aparta tres apóstoles y les dice...) Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo. (Se dirige solo al huerto y eleva al Eterno Padre la siguiente oración...)

 

¿Qué más debí hacer por ti ¡Oh, Israel!, que no lo haya hecho?. Te planté como viña hermosa y tú te has hecho tan amarga para mí que apagarás mi sed con vinagre; te saqué de Egipto sumergiendo al faraón en el Mar Rojo y tú me dejas en poder de los príncipes de los sacerdotes; te abrí paso por entre las olas del mar y tú abrirás mi costado con una lanza; te guié por el desierto hasta llegar a la tierra de promisión y tú me llevarás al Pretorio de Pilatos, con el maná te di alimento que llevaste a tu boca y tú me darás en cambio bofetadas y azotes; con el agua saludable que hice brotar de una roca aplaqué tu sed en el desierto y tú me la aplacarás a mí con hiel y vinagre; por ti herí implacablemente a los reyes de los cananeos y tú herirás tu cabeza con una caña; yo te di un cetro real y tú colocarás en mis sienes una corona de espinas; yo te he exaltado con mi poder sin límites y tú me elevarás al patíbulo infamante de la cruz.

¡Padre mío! ¡Que esta cabeza mía venerada, donde está el sol de los cielos, haya de ser ceñida con diadema de espinas! ¡Que estos ojos míos, en los cuales encienden sus luces los serafines más sabios, hayan de ser oscurecidos con salivas! ¡Que estas mejillas adorables hayan de tomar el color de la grama y el carmín, al rudo golpe de manos pecadoras, tiñéndose con vergonzoso ardor! ¡Que esta boca, de la cual están pendientes los ángeles, haya de templar los rigores de una sed abrasadora con la hiel amarga! ¡Que estas espaldas, que sostienen los cielos poblados de altas majestades y orbes de eterna gloria, hayan de sufrir cruelísimos azotes! ¡Que estas manos, que reparten el pan de vida eterna a las nueve angélicas legiones, hayan de ser clavadas en un madero!...

 

Habla el arcángel

ARCÁNGEL El Dios de las victorias y señor de los que dominan, el que asentó en el vacío de al inmensidad los ejes de la tierra; el que cubrió con sus alas los abismos y con su diestra hizo brotar las fuentes de las aguas formando un mar sin islas ni riberas; el que desvaneció las tinieblas que envolvían el globo y levantó muros de arena al océano y condensó el agua en las alturas para formar la lluvia y el rocío; el que fabricó la aurora, el sol y las estrellas; el que hace humear los montes de granito con el simple contacto de su dedo; el que derroca los tronos de todos los poderíos y de todas las realizas con el solo oscilar de sus pupilas; el que informa y hace vibrar las esencias de las cosas y mantiene en palpitaciones eternas los últimos principios de los seres, deleitándose en la sublimidad de sus armonías inefables... ¡Ese es el hombre que hace estremecer con sus ayes lastimeros las hojas de los cedros y desfallece de dolor y suda arroyos de sangre!

¡Miradle herido por el rayo de todas las tempestades! El padre no le escucha. Los apóstoles se han dormido. Y Judas, aquel discípulo que acaba de comulgar en el regalado banquete del cenáculo, se acerca con sus huestes atronando los espacios con rugidos y blasfemias feroces. ¡Qué espectáculo!¿Dónde está el poder de la oración? ¿Dónde la virtud de esa sangre que tiñe las aguas del torrente y salpica los troncos de los árboles y se pierde entre las capas de la tierra? ¡Ah...!

¡Bien pronto descenderá a la arena el gladiador de los siglos y con un "YO SOY" derribará en tierra la soberbia de los unicornios, los leones y los dragones. Bien pronto subirá al árbol de la cruz y al extender sus brazos sobre ella romperá todas las cadenas de la servidumbre y dará al mundo la libertad!

 

¡Padre mío, todo es posible, traspasa de mí este cáliz de amargura! Más no se haga lo que yo quiero sino lo que Tú. (Se vuelve a los apóstoles que estaban dormidos) ¡Pedro, Pedro! ¿No has podido velar una hora conmigo? Velad y orad para que no entréis en tentación. El Espíritu, a la verdad, está pronto; más la carne, flaca. (Y se retira a orar por segunda vez)

JESÚS ¡Jerusalén!, ¡Jerusalén! ¡Cuántas veces he querido congregar a tus hijos bajo las alas de mi protección como la gallina cobija a sus polluelos! Y tú rehusaste esta tierna solicitud de amor. ¡En ti, ciudad decidida, se han de verificar las singulares escenas que tienen afligido al mundo, y los poemas tristísimos de dolor, sellando tus crímenes con el sacrificio del Hijo Unigénito del Eterno Padre! Tú has de dar muerte al salvador de los hombres, y por eso los castigos del cielo pesarán toda la vida sobre tus hijos que llorarán su destierro después de no haber quedado piedra sobre piedra de tus humildes moradas, soberbios palacios y magníficos edificios...

¡Padre mío: el Hijo que te sirvió de brazo omnipotente para crear los mundos, el que habla contigo en luz inaccesible; abre sus labios suplicantes bañados en amargura y en su lucha con la fiera muerte a ti presenta sus méritos. Perdónalo, si es posible, de una muerte cruel...

JESÚS ¡Padre mío! Si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

(Vuelve donde los apóstoles que están de nuevo dormidos y dice...)

¡Dormid ya y descansad! He aquí llegada la hora y el hijo del hombre será entregado en manos de los pecadores.

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A la suprema gloria del redentor del mundo fuiste como hijo predestinado, habiendo de ser el término de tus batallas salvadoras morir en una cruz. Y la soberana voluntad no se muda con el transcurso de los siglos. Y losa príncipes del cielo, al oír la revelación de los divinos misterios, la celebrarán con sobrehumanas melodías: unos tañen sus liras de oro, otros ponen las delicadas manos en las arpas; y otros en las suaves cítaras, resonando por doquier himnos celestiales. Rendida entonces la oración a los inefables designios, dice humildemente:

"El fuego, el aire y el viento, el cielo, la tierra y el mar, los días, las noches y el rocío te bendecirán diciendo: ¡SANTO!, ¡SANTO!, ¡SANTO!... Y retumbando esta voz pura de alabanza en el sagrado empíreo el monarca del alto mundo, para dar a la víctima consuelo, mandará un ángel -uno de los que a Luzbel vencieron- para que te conforte, para que prosigas la emprendida senda de dolores con que redimirás al linaje humano.

JESÚS ¡Levantaos! ¡Vamos! ¡Ved aquí que se acerca el que me ha de entregar!

 

Entrega de Jesús a los judíos

(Judas, que ya había convenido con los jerifaltes la entrega de Jesús y el modo de hacerlo, se acerca al Maestro y le dice...)

JUDAS ¡Dios te salve, Maestro! (Le da un beso)

JESÚS Amigo, ¿a qué has venido? ¿Con un beso entregas al Hijo del hombre? (dirigiéndose a los judíos dice...) ¿A quién buscáis?

JUDÍOS A Jesús de Nazaret.

JESÚS Yo soy. (Caen los judíos desmayados) ¡Levantaos! Vamos a ver, ¿a quién buscáis?

JUDÍOS A Jesús de Nazaret.

JESÚS Os he dicho que yo soy. Si me buscáis, pues, a Mí; dejad ir a estos (Se refiere a sus apóstoles).

(Dicho esto, los judíos le prenden. Al prenderle Pedro, que seguía de cerca todo esto, saca su espada y corta la oreja de un tal Malco. Al ver esto dice Jesús dirigiéndose a él -a Pedro-..)

 

JESÚS ¡Pedro, Pedro! ¡Vuelve tu espada a su lugar porque todo el que tomare espada perecerá con espada! ¿Acaso crees que no puedo rogar a mi Padre y enviará al momento más de doce legiones de ángeles? (Ahora se dirige a los judíos) Habéis venido armados de espadas y de palos para prenderme como si fuera un ladrón. Todos los días estaba sentado en medio de vosotros, enseñando en el templo y no me prendisteis, pero ha llegado vuestra hora y con ella el poder de las tinieblas.

 

Jesús en casa de Anás

(Jesús es llevado a casa de Anás. Los judíos se presentan ante él)

JUDÍOS Aquí te traemos a este falso profeta, que quiere abolir nuestra ley con su doctrina que esparce en la sinagoga y en el templo queriendo hacerse Hijo de Dios y Rey de los judíos.

ANÁS (Se dirige a Jesús) ¿Con qué autoridad haces tú esas cosas y quién te ha dado ese poder?

JESÚS Yo también os dirigiría una pregunta y, si me respondéis a ella, os diré con qué autoridad hago yo estas cosas. ¿De dónde era el bautismo de Juan: del cielo o de los hombres?

ANÁS No sabemos.

JESÚS Yo tampoco os diré con qué autoridad hago esto.

ANÁS ¿Cómo probarás tu derecho para hacer tú estas cosas?

JESÚS Destruid el templo de Dios que en tres días lo levantaré.

ANÁS ¿Cómo levantarás tú este templo en tres días cuando se han empleado cuarenta y seis años en edificarle?

JESÚS No creáis que Yo he venido a abolir las leyes de los profetas. Mi misión no es abolir, sino cumplir.

ANÁS Maestro, sabemos que eres verídico, que enseñas las vías de Dios en toda verdad sin reparar a quién porque tú cuentas por poco la calidad de los hombres; dinos, pues, lo que piensas de esto: ¿es permitido o no pagar tributo al César?

JESÚS ¿Porqué me tentáis, hipócritas? ¡Enseñadme la señal del tributo!

ANÁS Héla aquí.

JESÚS ¿De quién es esta imagen y esta inscripción?

ANÁS Del César.

JESÚS Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

ANÁS Yo, Anás, le mando a casa de mi yerno Caifás para que le juzgue.

(Se le entrega a los judíos para que le lleven a casa de Caifás)

 

 

Primera negación de Pedro

(Mientras todo esto sucedía, Pedro andaba por las afueras del Palacio. Invitado a entrar lo hizo y se sentó junto a los criados y los ministros que se estaban calentando alrededor de un brasero. La portera, sospechando que aquel hombre fuera discípulo de Jesús, se acercó a él y le dijo...)

PORTERA ¿Acaso también tú eres de los discípulos de este hombre?

PEDRO No soy.

PORTERA También tú andabas con Jesús Nazareno.

PEDRO Mujer, no conozco a ése, ni sé si entiendo lo que dices.

(Pedro salió fuera y cantó el gallo)

 

Jesús ante Caifás

NICODEMUS Aquí va a cometerse una infamia.

JOSÉ DE ARIMATEA Tal creo.

NICODEMUS Estoy dispuesto a la defensa.

JOSÉ DE A. Amigo, creo que todo será en vano.

CAIFÁS Acercarme a ese embaucador (Malco trae a Jesús).

¡Óyeme, falso profeta, y responde sin turbarte. Habla como lo hacías en la sinagoga y en Galilea.

NICODEMUS Caifás, este hombre está acusado pero no condenado. Manda a tus servidores que le respeten, que le desaten y que le concedan el derecho a defenderse con libertad pues, de lo contrario, La Ley de nuestros mayores se verá hollada a los pies de estos miserables.

JOSÉ DE A. Pido lo mismo que mi compañero Nicodemus.

(Caifás da la orden de que lo desaten y que se acerque. Luego llama a los testigos.)

NICODEMUS Caifás no des crédito a esos hombres. Piensa que Jesús, en vez de ser un falso profeta, puede ser un enviado de Dios, un elegido del Santo de los santos.

CAIFÁS "Nada bueno saldrá de Galilea" han dicho las escrituras y Jesús es galileo.

NICODEMUS Sí, pero Jesús ha nacido en Belén y la escritura dice: "Saldrá un profeta de la raza de David y de la ciudad de Belén"

CAIFÁS ¿Eres tú el defensor de ese hombre?

NICODEMUS Los fariseos respetan la Ley. Si Jesús es culpable medidle con la medida que a los demás hombres. La justicia debe ser recta como la torre de David y firme como las rocas del Sinai.

CAIFÁS (De pie) Eres tú el defensor de este hombre, Nicodemus?

NICODEMUS Ni acuso ni defiendo. Sólo quiero que la ley no se degrade.

CAIFÁS (A los judíos) Hablad vosotros. ¿qué sabéis de este hombre?

JUDÍOS A este hemos hallado seduciendo a nuestra nación y prohibiendo pagar los tributos al César y diciendo ser él Cristo Rey.

CAIFÁS (A Jesús) ¿Qué doctrina predicas?

JESÚS Yo he hablado al mundo públicamente. Yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo donde se juntan los judíos y nada he hablado ocultamente. ¿Porqué me preguntas a mí?. Pregunta a esos que me han oído hablar que ellos saben lo que he dicho.

MALCO ¿Así respondes al Pontífice? (Da a Jesús una bofetada)

JESÚS Si he hablado mal, muestra en qué está mal. Y si bien, ¿porqué me pegas?

(le vendan los ojos)

CAIFÁS Traedme un testimonio de verdad contra este hombre.

JUDÍOS Nosotros le hemos oído decir: "Yo destruiré el templo de Dios y en tres días lo reedificaré"

CAIFÁS ¿Nada respondes a lo que estos atestiguan contra ti? ¡Por Dios vivo te conjuro que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios!

JESÚS Tú lo has dicho. Pero yo os digo que dentro de poco habéis de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios y viniendo en las nubes del cielo.

CAIFÁS ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ahora mismo habéis escuchado la blasfemia ¿qué os parece?

JUDÍOS ¡Reo es de muerte!

CAIFÁS Yo, Caifás, gran sacerdote aquí en Jerusalén, con el título y dignidad de Soberano Sacrificador, atestiguando los hechos de este hombre y aprobado que es falso profeta, le mando al presidente de la Interior Galilea, Poncio Pilato, regente en Jerusalén por el Imperio Romano. Se le entregaréis para que le sentencie a la muerte más cruel e ignominiosa.

 

(Antes de mandarle a Pilatos, los sacerdotes, escribas, criados y ministros le escupían, le cubrían el rostro y le daban bofetadas y le decían: ¡Cristo!, ¡Mesías!, ¡Adivínanos! ¿Quién te ha dado este golpe? ... y también le decían muchas blasfemias...)

 

Segunda negación de Pedro

(Mientras Jesús era juzgado dentro, Pedro después de la primera negación había salido al portal y estaba allí , separado de la turba. Una portera que entraba y salía con recados, al verle, dijo a los que allí estaban calentándose...)

PORTERA También este (por Pedro) estaba con Jesús Nazareno.

PEDRO Que no conozco a ese hombre.

UNO DE ELLOS Tú también eres de ellos (se lo dice a Pedro).

PEDRO Hombre, no soy. (y se pone al fuego a calentarse con los demás)

TODOS ¿Eres tú de sus discípulos?

PEDRO No soy.

(Sigue dentro el juicio de Jesús y Pedro conversa con los judíos empeñado en disimular sus relaciones con el Maestro)

 

 

Tercera negación de Pedro

UNO DE ELLOS Verdaderamente, también éste estaba con aquél, porque es galileo.

PEDRO (Turbado) Hombre, no sé de lo que hablas.

VARIOS Sí, tú eres de ellos. Porque hasta tu modo de hablar te delata.

PARIENTE DE MALCO ¿Acaso no te vi yo mismo en el huerto con él?

PEDRO (Jurando y perjurando) ¡Que no conozco a ese hombre que decís!

(Y al punto, cuando aún él estaba hablando, cantó por segunda vez el gallo. Llevaban a Jesús a la prisión y, al pasar junto a Pedro, volvió un poco la cabeza y mirole. Pedro se acordó de la profecía del Maestro. Se escabulló como pudo. Salió fuera y se puso a llorar)

 

La desesperación de Judas

(Judas, lleno de pesar y remordimiento, se acerca a los príncipes de los sacerdotes que iban donde Pilatos llevando al reo para ser juzgado)

JUDAS ¡He pecado vendiendo sangre inocente!

JUDÍOS (Sorprendidos) Y eso... ¿qué nos importa a nosotros?. ¡Allá tú te las arregles! (Y prosiguen sin hacerle caso)

 

(Judas, horríblemente atormentado, creyó que podía deshacer lo hecho y quería devolver el dinero. Al no recibírselo los sacerdotes arrojó las monedas en el templo. Un día fue, cogió un lazo, entró en el mismo campo que se había comprado con su dinero, colgó el lazo de un árbol y del lazo se colgó él. Se rompió la cuerda, cayó en tierra, dio con su faz y pecho en el suelo y se reventó)

JUDÍOS (Recogen las monedas del templo) No es lícito meter este dinero en el tesoro porque es el precio de la sangre.

OTROS Compraremos un campo que será destinado a sepultura de los peregrinos que mueran en la ciudad y no tengan enterramiento.

 

Jesús ante Pilatos

 

PITLATOS (Dirigiéndose a los judíos) ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

JUDÍOS ¡Juez romano! hemos encontrado a este hombre revolviendo al pueblo, impidiendo pagar el tributo al César y titulándose Cristo Rey. Debe ser juzgado como malhechor pues, si no fuera malhechor, no te lo hubiéramos entregado.

PILATOS Tomadle, pues, vosotros y juzgadle según vuestras leyes. Si ese hombre pecó contra vuestra ley, juzgadle vosotros. ¿Qué tiene que ver Roma con vuestras creencias religiosas?. Vosotros decís que es malhechor. Yo no lo creo. Pues bien, juzgadle vosotros y castigadle. Yo doy por bien hecho cuanto hagáis.

JUDÍOS A nosotros no nos es permitido dar muerte a nadie.

PILATOS Si le acusáis de crímenes que merecen la muerte estoy dispuesto a oíros hablar.

JUDÍOS Además de lo dicho este hombre ha dicho que destruye el templo de Jerusalén y en tres días lo reedificará. Hechiza al pueblo con sus milagros, esparce su doctrina y perturba nuestra ley. Nos es preciso detener sus pasos.

(Pilatos manda llamar a Jesús a su presencia)

PILATOS ¡Paje, llama a Jesús, que venga!

PAJE (Dirigiéndose a Jesús) Mi señor te espera, sigue mis pasos.

PILATOS ¿Eres tú el Rey de los Judíos?

JESÚS ¿Dices tú eso de ti mismo o te lo han dicho otros de mí?

PILATOS (Enfadado) ¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los pontífices te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho para que te deseen la muerte con tanto empeño?

JESÚS Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuese de este mundo, de seguro mis ministros lucharían para que no fuese yo entregado a los judíos. Pero no, mi reino no es de este mundo.

PILATOS ¿Eres, por ventura, rey?

JESÚS Bien dices, yo soy rey. Yo he nacido y venido al mundo para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

PILATOS (Un poco desdeñoso) ¿Y qué es la verdad? (Y sale fuera)

(Dirigiéndose a los judíos) Ningún delito hallo en este hombre.

JUDÍOS Medita lo que dices. Jesús ha cometido en Galilea toda clase de sacrilegios (Lanzan muchas acusaciones y cuantas injurias pueden. Mientras Jesús calla.)

PILATOS ¿No oyes cuántos testimonios dicen contra ti? ...(Jesús sigue sin pronunciar palabra)

JUDÍOS Está revolviendo el pueblo por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

PILATOS ¿Luego Jesús es galileo?

JUDÍOS Sí, de Nazaret.

PILATOS Entonces llevadle a Herodes, el Tetrarca de Galilea, que se halla en su palacio de Jerusalén con motivo de las Pascuas. Decidle de mi parte que le juzgue él. No es decoroso que me entrometa yo en los delitos de sus súbditos.

 

Jesús ante Herodes

PAJE (Dice dirigiéndose a Herodes) Pilatos te envía a Jesús Nazareno para que le juzgues según tu recta justicia tuviere por conveniente.

HERODES No podéis pensar, venerables sacerdotes, lo que os agradezco que me presentéis a este hombre: hace ya tiempo que la fama de sus milagros suena en mis oídos. Deseaba ver uno de sus prodigios. (Dirigiéndose a Jesús) Acércate, profeta, no temáis. Muéstrame tus habilidades. Confunde mi poca fe. Vamos, haz un milagro...

(Jesús calla)

HERODES ¿Eres mudo, por ventura? ¿Por qué no me confundes? Asómate a esta ventana desde donde se ve la torre de David y dila que te salude...

(Jesús calla)

HERODES ¿Olvidas que soy el Tetrarca de Galilea y que tu silencio puede costarte caro?

(Jesús se ríe)

HERODES ¡Miserable! ¡Haz un milagro o de lo contrario el rigor de mi cólera caerá sobre tu cabeza!

(Jesús calla)

HERODES Hago mal en irritarme contigo. Sin duda, ilustre rey, me consideras inferior a tu persona y me desprecias, pero prometo adorarte como a Dios si logras resucitar a tu abuelo David. Haz ese milagro y caigo de rodillas a tus pies.

(Jesús calla)

JUDÍOS Ilustre Tetrarca, este hombre es engañador: tú le ofreces una corona por un milagro y no le hace.

HERODES (Encolerizado) ¡Ponedle esta túnica blanca y llevádsele a Pilatos y que le juzgue por loco!

 

Jesús vuelve ante Pilatos

PAJE DE H. (A Pilatos) Señor, el paje de Herodes desea hablarle.

PILATOS ¿Qué quieren de mí esos furiosos?

PAJE. El Tetrarca te envía a Jesús.

HERODES Que entre ese hombre (el paje).

PAJE DE H. Mi amo me envía para decirte que te agradece que le hayas enviado a Jesús y que desde este mismo momento te ruega des a olvido todo lo pasado y le reconozcas por amigo fiel del augusto Tiberio (antes eran enemigos Herodes y Pilatos).

PILATOS (Al paje) Di a tu amo que puede contar con mi amistad, pero ¿porqué no juzga él a Jesús?

PAJE DE H. Porque mi amo piensa que ese hombre, más que un criminal, es un loco.

PILATOS Esas fieras acabarán por degollar al inocente cordero. (Baja las escaleras y sale a la puerta) ¡Israelitas! ¿Qué queréis de mí?

JUDÍOS ¡La cruz para este hombre!

PILATOS (Sale a la puerta) Me habéis presentado a este hombre como revolvedor del pueblo y ya habéis visto que preguntándole ante vosotros no he hallado en él ninguna culpa de esas de que le acusáis. Le mandé a Herodes y tampoco el Tetrarca le cree culpable ni nada se ha probado que merezca la muerte. ¿Por qué le queréis matar?. Voy, pues, a castigarle y dejarle en libertad.

 

Jesús es pospuesto a Barrabás

PILATOS Es costumbre vuestra que en Pascua os suelte un preso. A quién queréis que os suelte ¿a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías? (Les deja reflexionar, sentándose en su tribunal)

PAJE DE P. (Con un recado de su mujer) Pilatos, tu esposa me envía para decirte que no te metas nada con ese justo; porque ha sufrido mucho en sueños esta noche por él.

PILATOS (Sale de nuevo y teniendo a su lado a Jesucristo, dice a los judíos) ¿A quién queréis que os suelte de los dos?

JUDÍOS ¡Quita a éste y suéltanos a Barrabás!

PILATOS Pues ¿qué queréis que haga de Jesús, del rey de los judíos que se dice el Mesías?

JUDÍOS ¡Crucifícale!, ¡Crucifícale!.

(Pilatos manda soltar a Barrabás y se mete dentro a dar órdenes)

 

Jesús es azotado

(Pilatos llama a los verdugos y manda que azoten a Jesús, quedándose él mientras esto se hacía en las habitaciones interiores conferenciando con sus amigos y oficiales y buscando nuevos modos de salvar la vida de aquel inocente. Desnudan a Jesús, atan sus muñecas a la argolla de la columna, que es baja para poder presentar las espaldas a los golpes de sus verdugos y comienza la flagelación)

 

Jesús es coronado de espinas y burlado

(Acabada la flagelación, retiran al reo ensangrentado al Pretorio para que descanse un poco y le cubren de cualquier modo con sus vestidos. Los soldados se proponen divertirse a costa de Jesús; le sientan en un poyete, le quitan los vestidos y le ponen sobre sus espaldas una clámide vieja de púrpura, color propio de reyes, de emperadores y generales; y se la echan sobre sus espaldas)

SOLDADOS Vamos a coronarle de rey (hacen una corona de espinas y con gestos cómicos y grotescas reverencias se la colocan en la cabeza. Luego toman una caña y se la ponen entre los dedos de sus manos amarradas, queriendo simular el cetro de rey. Todos los soldados, en son de burla, desfilan ante su presencia, doblan su rodilla al pasar y le adoran y le saludan diciendo "¡Salve, rey de los judíos". Le escupen, le hieren su cabeza y le dan bofetadas.)

 

Ecce Homo

PILATOS (Que llega a la sala en que está el preso. Toma la mano al reo, lo asoma al exterior. Desde allí impone silencio y dice...) Os le traigo afuera para que conozcáis que no hallo en él culpa alguna: ¡Ecce homo! ¡Veis aquí al hombre, al que acusáis de que se hizo rey! ¡Mirad cuan lejos está de parecerlo!¡Veis aquí al hombre a quien acusáis de engañador y revolvedor del pueblo, tan abatido y maltratado que ya no habrá quien se engañe con él, ni quien le estime ni haga caso de lo que predecía.! ¡Veis aquí al hombre, a quien acusáis de que se hizo Dios, tan lejos de serlo ni de parecerlo, que ni un hombre parece! Pues... ¿qué más queréis de este triste y afligido hombre? ¿qué pretendéis hacer de él?. Contentaros con lo hecho. ¡Dejadle! que el va tal, que a buen seguro nunca más parezca delante de vosotros.

JUDÍOS ¡Crucifícale!, ¡Crucifícale!, ¡Quítale!, ¡Quítale!...

PILATOS Tomadle vosotros y crucificadle, que yo no encuentro en él causa alguna.

JUDÍOS Nosotros tenemos ley y según la ley debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios.

CAIFAS ¿Qué hacer ya? Conocemos que este hombre tiene hechizado al pueblo con sus milagros y que de nada nos sirven contra él todas nuestras trazas. Su autoridad va subiendo y la nuestra cayendo día a día; más, muy en breve, si no le detenemos los pasos, tendremos el sentimiento de verle reconocido por el Mesías y de ser nosotros mirados con general desprecio. No hay que perder tiempo. Nos es preciso acabar con él.

PILATOS (Toma a Jesús y se mete en el Pretorio con él a solas) ¿De dónde eres tú?

(Jesús calla)

PILATOS ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para crucificarte y poder para salvarte?

JESÚS No tendrías sobre mí poder alguno, si no te lo hubiesen dado desde arriba. Por eso el que me ha entregado a ti tiene mayor culpa.

PAJE Tu esposa me envía a decirte que no olvides tu promesa, que respetes la vida del nazareno porque es hombre justo. (Se va).

PILATOS ¡Judíos! He interrogado por tercera vez a Jesús y mi conciencia me dice que es inocente. (Griterío). ¡Pueblo! En vano será que vociferes al pie de mis balcones. Jesús es justo, y es horroroso para un juez firmar la sentencia contra un justo. Pido, pues, su libertad. (Mayor griterío).

JUDÍOS ¡Pilatos! Piensa que olvidas tus deberes. Jesús se ha proclamado rey de los judíos, cuya dignidad corresponde a Tiberio, tu dueño y el nuestro por derecho de conquista. Ese hombre que defiendes es un enemigo del César. ¡Ay de ti, Pilatos, si tu conducta en este día llega a oídos del señor del mundo, el inmortal Tiberio! Si das libertad a ese, no eres amigo del César. Porque todo el que se hace rey a sí mismo va contra el César.

PILATOS Pues bien: ya que lo queréis, sea. ¡He aquí a vuestro rey, al que queréis crucificar!

CAIFÁS Nuestro rey es el César. A él sólo debemos acatamiento. Jesús es un trastornador público.

PILATOS He de advertir que la sangre del justo cae como plomo ardiente sobre la conciencia del asesino.

CAIFÁS Y JUDÍOS ¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!

PAJE Dios te perdone el sacrilegio que vas a cometer. Tu esposa te devuelve tu sello y tu palabra (se va).

PILATOS (Se lava las manos) Pongo al cielo por testigo de que soy inocente de la sangre de este justo. La cólera celeste caiga sobre mis verdugos. (Se dirige a entregarle a los lictores. Dice a los judíos...) ¡He aquí a vuestro rey!.

PONTÍFICES Y JUD. No tenemos más rey que el César.

(Entonces Pilatos se lo entrega para ser crucificado, pero antes de eso dicta la siguiente sentencia...)

PILATOS Tenor de la sentencia que doy yo, Pilatos, contra Jesús Nazareno:

"Yo, Poncio Pilato, Presidente de la Interior Galilea; aquí en Jerusalén, regente por el Imperio Romano, dentro del Palacio de Archipresidencia: juro, sentencio y pronuncio a muerte a Jesús, llamado de la plebe Nazareno, y de patria galileo, hombre sedicioso contrario a la ley de nuestro pueblo y del grande emperador Tiberio César.

Y por la dicha mi sentencia determino que su muerte sea: crucificado con clavos a usanza de reos.

Porque aquí, juntando y congregando cada dia muchos hombres pobres y ricos, no ha cesado de promover tumultos por toda Judea; haciéndose Hijo de Dios y Rey de Israel con amenazarles la ruina de esta insigne ciudad y su templo de Jerusalén y del Sacro Imperio; negando pagar el tributo al César. Y por haber tenido atrevimiento de entrar, con ramos y triunfos con gran parte de la plebe, dentro de la misma ciudad de Jerusalén y en el sacro templo de Salomón.

Mando al primer centurión, llamado Quinto Cornelio, que le lleve por la dicha ciudad de Jerusalén a la vergüenza ligado así como está ; azotado por mi mandato. Y seanle puestas sus vestiduras para que sea conocido de todos. Y la propia cruz en que ha de ser crucificado vaya en medio de los otros dos ladrones, que así mismo están condenado a muerte por hurto y homicidios que han cometido, por todas las calles públicas para que de esta manera sea ejemplo de todas las gentes malhechoras.

Quiero así mismo y mando por esta mi sentencia que, después de haberle traído aquí por las calles públicas a este malhechor, le saquen de la ciudad por la puerta de la Torre Antonia y, con voz de pregonero que diga todas estas culpas en esta mi sentencia, le lleven al monte que se llama Calvario; donde se acostumbra a ejecutar por hacer la justicia a los malhechores y facinerosos, y allí fijado y crucificado en la misma cruz que llevará como arriba se dijo, quede su cuerpo colgando entre los dichos ladrones. Y sobre la cruz, y en lo más alto de ella, le sea puesto el título de su nombre en las tres lenguas: hebrea, griega y latina. Y que en todas ellas y cada una se diga: REY DE LOS JUDÍOS, para que todos los entiendan y sea conocido de todos.

Así mismo mando, so pena pena de perdición de bienes y de la vida y de rebelión al Imperio Romano, que ninguno de cualquier estado y condición que sea se atreva temerariamente a burlar la dicha justicia por mi mandada hacer. La que será pronunciada, administrada y ejecutada con todo rigor, según los decretos y leyes romanas y hebreas.

Año de la creación del mundo cinco mil doscientos treinta y tres. Día catorce de marzo.

Que así es mi voluntad. Amén.

 

 

Camino del Calvario

PILATOS (Dada la sentencia, se vuelve a Jesús y le dice...) "Ibis ad crucem". Irás a la cruz. (Se vuelve al lictor y le dice...). ¡Vete, lictor, y prepara la cruz!

JESÚS (Al coger la cruz) Ya hace treinta y tres años que te ando buscando. Ven a mí, amada mía. Para morir en ti bajé del cielo.

JUDÍOS Dinos, falso profeta, ¿cuándo caerá el templo?, ¿cuándo vendrán las legiones de ángeles a defenderte? ¡Por Júpiter, que debe ser una gran batalla la que se de entonces! Pelear con los hombres es muy vulgar, pero con los ángeles es otra cosa... ¡Oh, ya varía la cosa! ¡Ja, ja...!

(Carga Jesús con la cruz y los ladrones con la suya. El pregonero va delante, cantando el siguiente pregón...)

PREGONERO "Aquí tenéis a Jesús Nazareno, sentenciado a muerte" (tocar) "Por hurtos y homicidios que ha cometido"... "Este hombre es sedicioso contra la ley y nuestro senado"... "También contrario del grande Emperador Tiberio César"... "haciéndose Hijo de Dios y Rey de Israel y amenazando la ruina de este santo templo"... "Por sus malos hechos está sentenciado a muerte de cruz" "para que de esta suerte sirva de ejemplo a todos los malhechores y facinerosos" ... "Este falso profeta será ajusticiado en el monte Calvario" ... "Al aire libre, en medio de dos ladrones, como reo superior a ellos" ... "Allí quedará su cuerpo colgado para burla y escarnio" ...
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En la calle de la Amargura

ARCÁNGEL

Entre sayones y escribas

y férreos hijos de Marte

que tiranos de la tierra

dan sus banderas al aire,

con paso trémulo y lento

marcha Jesús anhelante

llevando sobre los hombros

la enseña de los pesares.

Coronado va de espinas,

cual diadema de ultrajes,

que le ensangrientan el rostro

que es recreo de los ángeles.

Heridas lleva en la espalda

que se cierran y se abren

con el peso de la cruz

a los nerviosos arranques.

La curiosa muchedumbre

llena la torcida calle

y le sigue, y va pisando

los regueros de su sangre.

No hay compasión en el pueblo,

ni valor en los leales,

ni pereza en los verdugos,

ni piedad en los cobardes.

Y el Justo camina al Gólgota

entre burlas y donaires

y el inocente Cordero

entre hienas y chacales.

Mientras el aire flamea,

cada vez más alto y grave,

triunfador y esplendoroso

el pretoriano estandarte.

Este mismo muere triste

no lejos de la ciudad:

porque juzguen que es ladrón

entre dos ladrones va.

Un madero lleva al hombro,

lagar en que han de pisar

el solo racimo fértil

de aquella vid virginal.

En su delicado cuello

lleva el príncipe de paz

de dos pesadas columnas

su imperio y cetro real.

Al son de trompetas tristes

pregones injustos dan:

"Esta es la justicia", dicen,

pero no dicen verdad.

Si esta es la envidia dijeran

bien podían acertar,

más siempre se vale el hombre

de la disculpa de Adán.

Dicen que el César hurtaba

la romana majestad

para hacerse Rey quien era

Hijo de Dios natural.

(Sale el Cirineo)

Mucho le pesa la cruz.

Los pecados muchos más.

Con ellos ha dado en la tierra

pues no les puede llevar.

Llevadles, Jesús querido,

que si Vos no les lleváis

al regazo de los pechos

consuelo el suyo tendrá.

Mas al desprendimiento

de esa gente desleal

atropellará furioso

desfigurado y mortal.

 

(Sale la Verónica)

LA VERÓNICA Señor mío, Jesús. Permite que esta humilde pecadora limpie tu divino rostro con este lienzo tejido por mis manos.

JESÚS Deja tu nombre y toma el de Verónica pues entre tus manos dejo mi verdadera imagen.

LAS DOS MARÍAS ¡Oh, señor, Rey de las virtudes! Si a ti que eres árbol verde y fructífero castiga así la Divina Justicia por culpas ajenas ¿cómo seremos castigadas nosotras que, cual árbol seco, no servimos más que para el fuego y para el fuego del infierno? ¡Ah, Señor, ten piedad de estas miserables pecadoras!. ¡Oh, Señor, que así te castigue la Divina Justicia! ¡Quién pudiera ayudarte Señor a llevar carga tan pesada! ¡Ea, Señor, ya que sufres todos estos tormentos por la redención de los pecadores, acoge a estas hijas de Jerusalén como la gallina acoge sus polluelos bajo sus alas. (Lloran amargamente)

JESÚS Hijas de Jerusalén: no lloréis por mí, sino por vosotras y por vuestros hijos. Porque días vendrán en que dirán: "Bienaventurados los estériles que nunca tuvieron hijos ni los dieron leche de sus pechos". Y entonces comenzarán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! ¡Sepultadnos! Porque si en el árbol florido se hace esto que veis ¿qué se hará con el árbol seco?

ARCÁNGEL

De pronto el pueblo iracundo

con mil protestas se abre

como nubes de tormenta

que ante la luna hacen calle.

Ante Jesús aparece

náufraga, abatida nave

que el puerto amigo codicia,

su madre, su propia madre.

A vista del Santo Hijo

se le secan los raudales

de lágrimas que se esconden

ante el dolor inefable.

Aquel llanto de amargura,

que de sus ojos no sale

como río despeñado,

dentro de su pecho cae.

Quiere hablar y las palabras

que del corazón le nacen,

a los golpes de la pena,

se quiebran como cristales.

Quiere abrazarle y los brazos

hoy levantarse no saben.

No quiere mirarle y mira,

porque es abismo que atrae,

y viendo de la hermosura

del hijo apenas señales... (pausa)

LA VIRGEN ¿Eres tú, Jesús?

JESÚS Yo soy.

LA VIRGEN ¿Qué nubla tu rostro?

JESÚS Sangre.

ARCÁNGEL

Sangre vertida inocente

pero es precio de rescate

para que al mundo redimas

con una gota de sangre.

 

LA VIRGEN (Sale al encuentro de Jesús) ¡Hijo mío! ¿Qué delito has cometido para que así te carguen con esta cruz tan pesada y te conduzcan al Calvario donde has de ser crucificado?

 

No es amor el que tan solo

de la vida da una parte

¡Oh amor que tú nos enseñas:

él es imán que me atrae,

pues a tus mismos verdugos

perdonarás sus crueldades!

¿Eres tú el Hijo nacido

entre arrullos de los ángeles,

y cánticos de pastores,

y orientales homenajes?

¿Cómo a morir va la vida,

y a extinguirse el sol que sale,

y el mar que todo lo llena

tan de repente a secarse?

¿Quién hizo frente a tu rostro

que era gala de los valles

y, donde yo mis caricias,

puso iracundos ultrajes.

¿Quién te mesó los cabellos

que fueron los manantiales

de donde nacía el oro

cuando flotaban al aire?

¿Qué llevas en la cabeza?

¿Qué en los hombros? ¡Qué espantable!

Ni aún huelgo deja tus labios

y es tu paso vacilante.

Dame esas fieras espinas.

Esa cruz horrible dame.

Yo la llevaré al Calvario

como una carga suave.

Porque en el alma la llevas

y a mí me parece grande

en ella morir yo quiero

y ya tu martirio baste.

JESÚS No basta mi amor a la lucha, si no muero en el combate.

LA VIRGEN ¿Morir tú, que eres mi vida?

JESÚS ¡Paso, mujer!

LA VIRGEN ¡Hijo mío!

JESÚS ¡Madre!

 

 

Llegada al Calvario

(Le crucifican entre los dos ladrones. Sortean los vestidos de Jesús, pero la túnica no la dividen. Sí parece que del manto hicieron algunos pedazos. Al ver la túnica que era mejor que todo lo restante, dijeron lo soldados...)

SOLDADOS No la rasguemos, sino echemos a suerte a ver quién se la lleva.

PRÍNCIPES (Al ver que Pilatos pone sobre la cruz de Jesús el título: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS ) No escribas Rey de los judíos sino que él dijo: "Yo soy el Rey de los judíos".

PILATOS Lo que he escrito, lo he escrito.

 

 

Primera palabra de Jesús

 

JUDÍOS (Pasan meneando sus cabezas y dicen...) ¡Bah, tú que destruyes el templo y lo reedificas en tres días, sálvate a ti mismo! ¡Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz!

SACERDOTES A otros ha hecho salvos y a sí no se puede salvar. Si es el Cristo escogido de Dios, el Rey de Israel, baje ahora de la cruz para que le veamos y creamos en él. ¿Confía en Dios? Que le libre si le quiere; pues dijo: "Yo soy el Hijo de Dios" (Estos no se dirigen al Señor para decir esto. Se burlan entre sí con los escribas y fariseos)

JUDÍOS ¡Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate!

LADRÓN MALO ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!. ¿Eres tú el que todo lo podía? ¡Bájate de la cruz y bájanos a nosotros! ¡Oye, tú, falso profeta: ¿cómo no me respondes?!

JESÚS "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen"

 

Segunda palabra de Jesús

 

LADRÓN BUENO (Vuelto hacia su compañero, le dice increpándolo) ¡Oye! ¿Tú no temes a Dios hallándote en las últimas horas de tu vida como yo? No blasfemes. No dudes del poder de Dios. Nosotros aquí estamos sufriendo el castigo afrendoso en la cruz con justicia, pues pagamos lo que merecen nuestros delitos; pero éste no ha hecho mal ninguno. (Vuelto ahora con reverencia y humildad a Jesús, le dice..) Señor, acuérdate de mí cuando vengas a tu reino.

JESÚS "En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso".

 

Tercera palabra de Jesús

JESÚS (A su madre) "Señora, he ahí tu hijo (por Juan). (Enseguida dice al discípulo) " Juan: he ahí a tu madre".

 

Cuarta palabra de Jesús

JESÚS "¡Dios mío!, ¡Dios, mío!, ¿Por qué me has abandonado?. ¡Eloí!, ¡Eloí! ¡Lamma sabacthaní!

ALGUNOS JUDÍOS ¡Vaya, ese llama a Elías!

 

Quinta palabra de Jesús

JESÚS (Con voz baja) "¡Tengo sed!"

(Un soldado coge una esponja, la empapa en vinagre, la clava en una caña de hisopo y, alzándola, se la da a gustar).

SOLDADOS ¡Déjale! A ver si viene Elías a librarle...

 

Sexta palabra de Jesús

 

JESÚS (Apenas recibido el vinagre) "Ya está todo consumado"

 

Séptima palabra de Jesús

JESÚS (Con gran voz) ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!

CENTURIÓN ¡No cabe duda! ¡Éste era Hijo de Dios! Era lo que decía.

SOLDADOS ¡No cabe duda, así es! ¡Éste era Hijo de Dios!

 

(Después de expirar..)

ARCÁNGEL? (Una parte se ha perdido) ... con estruendo formidable. El velo del templo se rasgará en dos partes. La Tierra temblará y se estremecerá , y los sepulcros se abrirán para arrojar vivos a aquellos cuerpos que antes resultaban difuntos.

Estas señales, inequívocas de que aquel hombre extraordinario y milagroso era verdaderamente Hijo de Dios, harán exclamar en el Aerópago:

"¡Oh! El Dios de la naturaleza padece. O perece la máquina del mundo" y permite abrir los ojos a los ciegos perseguidores que se retirarán del Calvario diciendo con dolor inexplicable: "A la verdad, este era Hijo de Dios y nosotros lo ignorábamos". Y uno tras otro abandonarán el pavoroso monte, de cuya cima se espantan las voladoras aves y en cuya falda se secan las más lozanas flores. Y las ciudades de la Palestina quedarán tristes y melancólicas como el recuerdo de una tumba. Y sus moradores rasgarán sus vestiduras mesándose los cabellos, cual si les hubiese acaecido las más grandes desventuras. Y la señora de las naciones, que había vencido a los ammonitas, moabitas y filisteos, llorará hilo a hilo la muerte de su Dios no habiendo quien la consuele entre todos sus amados, despreciándola todos sus enemigos. Y los caminos de Sión llorarán y estarán de luto porque se verán desiertos. Todas sus puertas destruidas. Sus sacerdotes gimiendo. Sus doncellas escuálidas. Y ella oprimida de amargura. Solamente se oirán en aquella colina angustiosa y solitaria los suspiros desgarradores de la Virgen de Nazaret que, traspasado el corazón de dolor y fijos sus interesantes ojos en el cielo, permanecerá horas enteras abrazada al madero de la cruz enrojecido todavía con la sangre de su hijo.

¡Jerusalén!, ¡Jerusalén! ¡Conviértete a tu Señor y Dios! por el gran pecado que vas a cometer, todo tu pueblo se hallará gimiendo y buscando pan; estará dando todo lo que tenía más preciado por comida para refocilar su alma. Tus enemigos, como bestias feroces, abrirán su boca y silbarán a semejanza de irritadas serpientes. Y, como crueles lobos y tigres estando ya sobre la presa crujiéndoles los dientes, dirán: "Despedacémosla y devorémosla, porque llegado es el día que tanto hemos deseado gozar y ver para tenerla entre nuestras garras y dientes".

¿Cuál, pues, será el recurso que te queda, pueblo desgraciado? Ninguno otro sino alzar el grito al Señor con corazón humilde, implorar su misericordia y pedirle que tenga a bien que sean reedificados tus muros echados por tierra. Y entretanto, desháganse en lágrimas día y noche las niñas de tus ojos y llora sin cesar la ruína de tu patria. ¡Jerusalén!, ¡Jerusalén! ¡Conviértete a tu Señor y Dios!

Y el infierno recordará toda la vida, asombrado, tan venerados misterios; que tantas almas arrancan todos los días de sus aceradas uñas. Se celebrará con júbilo inmenso la feliz culpa que mereció tener tal Redentor. Los predestinados en el cielo estarán convencidos de que deben la gloria que disfrutan al instrumento de que Jesús se valió para salvarlos, exhalando su último suspiro en un patíbulo afrentoso: en el madero santo de la Cruz.

 

Descendimiento de la cruz

(Después de que Longinos clavó en el costado de Jesús su lanza)

NICODEMUS ¡Pilatos: una vez que te encuentras inocente de la muerte de este justo y tu anhelo ha sido buscar lazos para librarle de las garras de sus enemigos, te pido licencia para bajarle de la cruz y darle honrosa sepultura en el sepulcro que tiene preparado mi compañero José de Arimatea. Así es que espero que me lo concedas, porque me temo que si queda aquí esta noche, le van a despedazar estos malvados infernales que son peores que las mismas fieras. (Se dirige a la Virgen) María, mucho sentimos tenerte que disgustar: no podemos dejarte más tiempo a tu hijo porque se nos hace tarde y la noche se acerca y es peligroso para tu hijo y para nosotros. Le llevaremos al huerto de Arimatea y allí ya estaremos seguros de todo riesgo.

 

La virgen con Jesús en sus brazos

LA VIRGEN Dime Juan, hijo querido. Dime qué gente es aquella.

SAN JUAN Serán José y Nicodemus que vienen en busca vuestra.

LA VIRGEN (Con la corona) Corona que el Rey del cielo tuvo puesta en su cabeza... ¡Quiera Dios que los mortales la traten con reverencia! (Con los clavos) ¡Oh, clavos que atravesasteis aquellas palmas inmensas, heristeis mi corazón con una aguda saeta! (Con el hijo) ¿Este es, hijo mío, el rostro lleno de gracia y de hermosura en quién los ángeles desean mirarse? ¿Es esta aquella lengua que todo lo que hablaba eran palabras de vida y consuelo? ¿Son estos los ojos que quitaban al sol su luz y resplandor? ¿Son estas las manos que se ocupaban en hacer bien a todos? ¿Son estos los pies que nunca se cansaban de buscar pecadores para remediarlos? ...

Bien he menester, amado mío, saber que sois mi hijo para no desconoceros de todo punto. Pues la hermosura de vuestro rostro veo trocada en fealdad, la luz de vuestros ojos en tinieblas, la lengua veo ahora muda, las manos inútiles; los pies inmóviles y yertos abiertos por las heridas de los clavos, lo mismo que las manos... Todo está tan desfigurado que con haberos dado a luz y ser vuestra madre, no os conozco.

(A José y Nicodemus) Queda a vuestra disposición el cuerpo de vuestro maestro y mi querido hijo. dadle honrosa sepultura y dejadme sola que llore la pérdida de mi hijo.

 

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NOTAS

bulletLa presente trascripción se basa en escritos recopilados por Faustiniano Gutiérrez entre los papeles y la memoria de los personajes que participaron.
bulletEl original consta de 33 hojas (medio folio). 1-24 numeradas y con el texto más marcado. El resto son adcciones y que se han de incorporar al lugar oportuno. Esta decisión ha quedado en manos del transciptor, pero puede no haber sido la original. Existe una parte (una cuartilla aproximadamente) extraviada.
bulletEl orden en que aparecen los textos intenta ajustarse lo más posible a los contenidos. Su posición no es del todo segura pues (excepto el texto más marcado) no aparecen con continuidad en los originales. Los textos en gris aparecen como adicciones y sólo se indica que se incorporen en su oportuno lugar.
bulletLas correcciones han sido mínimas. Solamente la puntuación se ha mejorado para hacer más comprensible los textos. Las correcciones gramaticales o de estilo han sido escasas, tratando de respetar el original.
bulletSe ha mejorado el formato de diálogos para hacerlo más legible.
bulletAlgunos fragmentos del relato del Arcángel en la voz de su protagonista (Hilario Campo, a sus 85 años, en 1973) han podido salvarse del olvido. Para escuchar la grabación pulsar en el icono insertado en el texto (archivos mp3).

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