La Valdavia en 1952

Este artículo fue publicado en el Diario Pueblo en 1952. Con el estilo ampuloso de la época trasmite un encendido orgullo por la Region que le vió nacer. Se trascribe en estas líneas tal como fue publicado.

 

LA VALDAVIA

Por el Dr. Diez Pardo,

C. Magistral de la Catedral Primada

 

Las antenas periodísticas de PUEBLO, quieren recoger a través de mi pluma, la afirmación sonora y rotunda de una de las comarcas palentinas de más robusta personalidad: LA VALDAVIA

Es esta región, como de la patria grande escribiera Alfonso el Sabio, tal como el Paraiso de Dios. Fertilizada por las aguas mansas del río de su nombre, abanicada por las brisas refrescantes de la Cordillera Cantábrica, la prestan tono y empaque señorial gente de la mejor pasta que diría Santa Teresa.

De esta guisa, y dentro del paisaje espiritual de la provincia, ha ido dibujándose su perfil comarcal con caracteres inconfundibles que se reflejan en las tierras y en las almas. Tierras que entrecruzan y casan con los montes para tejer un extenso tapiz de choperas trigales y majadas que dan a sus nícolos un sentido y prestancia sin igual.

En sus hombres se dan cita los supremos valores de la estirpe, la religión y la cultura.

Tal vez y no parece en ello exageración manifiesta, en ninguna otra región española alcanzaron mas alta cima ni mas ancho horizonte.

Pueblos hay, Buenavista y Barriosuso de menos de 100 vecinos entre los dos, que han producido con pocos lustros de diferencia, tres Obispos de alto coturno pastoral: el gran D. Dionisio Barrios, Obispo que fue de Coria, una de la mas preclaras inteligencias que iluminaron las aulas de la Pontificia Universidad de Comillas , Fray Anselmo Polanco Fontechas , Obispo de Teruel, quemado vivo por los rojos cerca de Pons de Molinos cuando ya quebraban los albores de la Victoria, y Fr. Teodoro Labrador Fraile, arzobispo de Poochow, en quien las virtudes nativas de la tierra valdaviesa y las excelencias de la ínclita Orden de Predicadores , alcanzaron un exponente altivo y ejemplar.

Otros pueblos como Villaeles y Villasila, sin relieve estadístico de vecindario acunaron también sendos egregios Obispos valdavieses: el agustino Dr. Juvencio Hospital, que trocó los capisayos episcopales por la cogulla cartujana en Miraflores y el jesuita P. Federico Melendro, Arzobispo de Anking, actualmente entre nosotros.

Otro pueblecito, simpático y alegre, de escasos 60 vecinos, - Ayuela de Valdavia -, cuenta en la actualidad con 15 sacerdotes nativos –y han llegado a ser 17 – que apostolizan por las cinco partes del mundo.

Tal es la Valdavia, la que "face los homes e los gasta " en servicio de Dios y de España.

Los pueblos y los hombres , como los montes , se miden por la sombra que proyectan,   y gente valdaviesa pasea en triunfo por el mundo entero la bandera de Cristo y junto a ella , en apostura de escolta de honor , la de la Patria idolatrada, que acá, en nuestra tierra, como en la de Roma, tiene realidad cumplida el lema castizo "Pro aris et facis "

Los dos hitos señeros de la Valdavia son la Escuela y la Parroquia, la cultura y la religión.

Por estas hidalgas tierras palentinas no existe ni existió nunca la mancha negra del analfabetismo. Hasta nuestros pastores saben "pensar alto, sentir hondo y leer claro" y nuestros niños se saben de corrida los dos catecismos, el religioso y el patriótico, el de Astete y el de Cervantes.

Y es que nuestros Maestros y sacerdotes, ¡ Oh noble y ejemplar Clero valdavies ¡se sienten empujados por la fuerza de la Tradición , de la Cultura y de la Fe, que aquí alcanza pulso robustísimo a forjar las generaciones jóvenes en el yunque del trabajo y del honor. Y por eso, allá...junto al carpón de Barriosuso yende las nubes una torre altiva y señera, perfecta, que señala el sepulcro de aquel egregio valdavies que fue D. Dionisio González de Mendoza y a su vera "El ESTUDIO" donde una pleyade de estudiantes valadavieses se entrenan en los torneos del espíritu para salir luego por esos mundos de Dios- o de quien sean -, a batirse como buenos frente a los "malandrines y rufianes" de antaño y de hogaño

¡ Y Viva la Valdavia, que es mi tierra ¡

Toledo,6-V-952.

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