Las antenas
periodísticas de PUEBLO, quieren recoger a través de mi pluma, la afirmación sonora y
rotunda de una de las comarcas palentinas de más robusta personalidad: LA VALDAVIA
Es esta región, como de la patria grande escribiera Alfonso el Sabio, tal como el
Paraiso de Dios. Fertilizada por las aguas mansas del río de su nombre, abanicada por las
brisas refrescantes de la Cordillera Cantábrica, la prestan tono y empaque señorial
gente de la mejor pasta que diría Santa Teresa.
De esta guisa, y dentro del paisaje espiritual de la provincia, ha ido dibujándose su
perfil comarcal con caracteres inconfundibles que se reflejan en las tierras y en las
almas. Tierras que entrecruzan y casan con los montes para tejer un extenso tapiz de
choperas trigales y majadas que dan a sus nícolos un sentido y prestancia sin igual.
En sus hombres se dan cita los supremos valores de la estirpe, la religión y la
cultura.
Tal vez y no parece en ello exageración manifiesta, en ninguna otra región española
alcanzaron mas alta cima ni mas ancho horizonte.
Pueblos hay, Buenavista y Barriosuso de menos de 100 vecinos entre los dos, que han
producido con pocos lustros de diferencia, tres Obispos de alto coturno pastoral: el gran
D. Dionisio Barrios, Obispo que fue de Coria, una de la mas preclaras inteligencias que
iluminaron las aulas de la Pontificia Universidad de Comillas , Fray Anselmo Polanco
Fontechas , Obispo de Teruel, quemado vivo por los rojos cerca de Pons de Molinos cuando
ya quebraban los albores de la Victoria, y Fr. Teodoro Labrador Fraile, arzobispo de
Poochow, en quien las virtudes nativas de la tierra valdaviesa y las excelencias de la
ínclita Orden de Predicadores , alcanzaron un exponente altivo y ejemplar.
Otros pueblos como Villaeles y Villasila, sin relieve estadístico de vecindario
acunaron también sendos egregios Obispos valdavieses: el agustino Dr. Juvencio Hospital,
que trocó los capisayos episcopales por la cogulla cartujana en Miraflores y el jesuita
P. Federico Melendro, Arzobispo de Anking, actualmente entre nosotros.
Otro pueblecito, simpático y alegre, de escasos 60 vecinos, -
Ayuela de Valdavia -, cuenta en la actualidad con 15 sacerdotes nativos y han
llegado a ser 17 que apostolizan por las cinco partes del mundo.
Tal es la Valdavia, la que "face los homes e los gasta " en servicio de Dios
y de España.
Los pueblos y los hombres , como los montes , se miden por la sombra que proyectan,
y gente valdaviesa pasea en triunfo por el mundo entero la bandera de Cristo y
junto a ella , en apostura de escolta de honor , la de la Patria idolatrada, que acá, en
nuestra tierra, como en la de Roma, tiene realidad cumplida el lema castizo "Pro aris
et facis "
Los dos hitos señeros de la Valdavia son la Escuela y la Parroquia, la cultura y la
religión.
Por estas hidalgas tierras palentinas no existe ni existió nunca la mancha negra del
analfabetismo. Hasta nuestros pastores saben "pensar alto, sentir hondo y leer
claro" y nuestros niños se saben de corrida los dos catecismos, el religioso y el
patriótico, el de Astete y el de Cervantes.
Y es que nuestros Maestros y sacerdotes, ¡ Oh noble y ejemplar Clero valdavies ¡se
sienten empujados por la fuerza de la Tradición , de la Cultura y de la Fe, que aquí
alcanza pulso robustísimo a forjar las generaciones jóvenes en el yunque del trabajo y
del honor. Y por eso, allá...junto al carpón de Barriosuso yende las nubes una torre
altiva y señera, perfecta, que señala el sepulcro de aquel egregio valdavies que fue D.
Dionisio González de Mendoza y a su vera "El ESTUDIO" donde una pleyade de
estudiantes valadavieses se entrenan en los torneos del espíritu para salir luego por
esos mundos de Dios- o de quien sean -, a batirse como buenos frente a los
"malandrines y rufianes" de antaño y de hogaño
¡ Y Viva la Valdavia, que es mi tierra ¡
Toledo,6-V-952.