Escriños y cestería

LOS ESCRIÑOS Y LA CESTERÍA – I

Históricamente, AYUELA (Palencia) era un pueblo de escriñeros.
O sea , la artesanía estaba al alcance de cualquiera que tuviese 
deseos de superarse y sacar un dinerillo para contribuir a la 
economía familiar.
Ayuela era reconocida por los pueblos cercanos como el pueblo que había sabido inventar su trabajo y conservar sus tradiciones. Queremos presentarles los escriños, que gracias a la dedicación y cuidado de algunos vecinos de Ayuela, casi milagrosamente, todavía conservan.

Es verdad que más vale una imagen que mil palabras. No obstante, podemos decir que los escriños son de tamaño variado, y tiene cierta semejanza en cuanto a su forma a los barreños que se construyen hoy en día, con la única diferencia que los barreños son de arcilla cocida, mientras los escriños son de mimbres que pueden ser muy variadas.

¿Y EN QUÉ ÉPOCA COMIENZAN A CONSTRUIRSE LOS ESCRIÑOS? 
Esta pregunta que es fácil hacerla no se contesta tal fácilmente. Cabría decir que tal técnica podría muy bien rivalizar con la antigua y tan española técnica del trabajo del esparto del que podemos tener ejemplares de 2.000 años antes de Cristo. También sabemos que esta artesanía tenía muy buena aceptación entre los peregrinos del camino de Santiago. 

¿Y PARA QUE SERVÍAN?
Para casi todo. En ellos se ponía el pan, los cereales, frutas, otros alimentos, para coger las enjambres o como hornillos en las colmenas, etc. Hoy día su uso es casi exclusivo para la decoración o el adorno.

 

LOS ESCRIÑOS Y LA CESTERÍA – II

Paralelo al barro, el hombre se fabricó piezas y utensilios para su uso aprovechando diversas materias vegetales. En Ayuela de Valdavia (Palencia) ha subsistido la artesanía del mimbre de carral, de zarzas, de la caña y de la paja de centeno, como complemento o auxiliar de las labores agrícolas de todas las comarcas.

La labor de cestería se ejecuta como en sus orígenes y, a pesar de la invasión del plástico, esta artesanía se resiste a desaparecer. El peligro de su desaparición se centra más en la escasez de materia prima, porque no se siembra centeno como antiguamente y cada vez quedan menos mimbreras y cañales.

El cestero usa la táctica del entretejido, entrecruzando varillas verticales con horizontales y utilizando mimbre pelado o blanco y mimbre sin pelar o negro, y también ambos a la vez para ganar en colorido. Así salen cestas redondas para fruta, canastas, caracoleras, canastillas, costureros, anganillas, espuertas, fundas para garrafones, cunas, terreras, etc.

Con las varas de las salgueras retoñadas, con zarzas o con la paja de centeno se elaboran los escriños que, a veces, alcanzan alturas superiores al metro.
Los escriños suelen tener formas cilíndricas, troncocónicas y de tinaja. Además de estas piezas, también elaboran paneras y raseras en paja de centeno.

Sus herramientas son básicamente tres : NAVAJA, LEZNA Y UN GUÍA.

Igualmente, de procedencia vegetal es la artesanía del cáñamo y el lino, fibras, junto a la lana, que han sido las más utilizadas en los pueblos.
El cultivo de estas fibras vegetales se extendía en el siglo pasado por toda la región, pero había una tradición secular importante desde el siglo xv en telares y lienzos.

En la actualidad apenas se cultiva el cáñamo y el lino porque no son rentables en el mundo industrializado. Con lino se hacían artesanalmente sábanas de encargo y con cáñamo fabricaban sacos, alforjas y mantas.

Taller de enseñanza de elaboración de escriños.
 
A.C. Peña Los Enebros
Ayuela de Valdavia
C/ La Fragua  S/N
34473. Palencia


XI Mercado de la EDAD MEDIA ( Tordesillas )
(Crónica desde el stand de Ayuela)

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Los días 2 y 3 de octubre la A. C. Peña los Enebros participó con gran éxito
en el marco de la famosa y populosa Feria Medieval de Tordesillas. Nos
asignaron un lugar en la Plaza Roma, junto a la Iglesia de San Pedro. Desde
la 10 de la mañana y hasta las 10 de la noche aguantamos el duro calor
castellano y las múltiples visitas, flashes y cámaras que se detenían ante
nuestro stand para contemplar la labor de realización de escriños.
Supimos de primera mano que éramos de los pocos (3 ó 4 )que no vendíamos y
que sólo hacíamos "demostración" de este arte casi olvidado. Nos halagó
conocer también que de las 200 solicitudes, la nuestra había sido aceptada
sin ningún pero y sin tener que pagar ningún canon. Tengan en cuenta que 60
solicitudes no fueron admitidas y la mayoría tuvieron que desembolsar
alrededor de 190 euros por asistir.
Según el comunicado oficial de la Feria Medieval, fueron 40 000 los
visitantes del mercado. Muchos cientos de personas se interesaron por
nuestro stand, miles los que pasaron por delante. Continuamente éramos
bombardeados por las cámaras y vídeos caseros. El éxito puede catalogarse
como "espectacular".
Nos alegró, sobre todo, ver aparecer por allí una decena de socios de nuestra
Asociación, pararse ante nosotros las autoridades políticas y organizadoras
de la Feria, directivos de Caja España ( nuestro promotor ) , gentes
cercanas a nuestro pueblo que decían no creerse lo que estaban viendo y
muchísimos más que preguntaban dónde estaba ese pueblo y cómo podían hacer
para comprar o ver nuestro taller artesanal. ¡Increíble!
Nos ofrecieron dar un cursillo en la Escuela de Capataces de castilla y
León, se fotografió junto a nosotros la campeona vallisoletana Maite
Martínez, nos invitaron los colegas de al lado a sus suculentas viandas,
etc, etc.
Nuestra valoración sólo puede ser de muy positiva, de que mereció mucho la
pena y de que el trabajo salió redondo, redondo. Eso sí, en las próximas
tendríamos que participar algunos más para hacer relevos más cortos y tener
algo más tiempo libre. Desde aquí os animamos a colaborar y experimentar lo
que es un evento de estas características. No os decepcionaría.

El maqui.

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